"La vida de los que se fueron está en la memoria de los que se quedan".
Querido amigo:
No he podido por menos que comenzar mi carta con esta cita, que la Historia atribuye a Cicerón, porque estoy seguro de que te gustará saber que fue la que elegimos para cerrar el homenaje que, en abril de 2005, y con motivo de nuestro 25 Aniversario, desde Elkargi hicimos in memoriam de aquellas personas vinculadas a nuestra Sociedad que nos habían dejado a lo largo de esos cinco lustros. A ti, que tanto hiciste y diste por este proyecto que siempre te ilusionó, ¡cuanto te hubiera gustado estar allí!
Aún recuerdo, como si fuera ayer, sus nombres deslizándose por la gran pantalla de un silencioso Auditorio del Palacio Kursaal, mientras los primeros acordes de la música que los acompañaba abrían paso a la emoción. Aún recuerdo, como sin fuera hoy, las imágenes proyectadas, y tu rostro emergiendo de entre ellas en la blanca superficie donde se reflejaban. Aún puedo evocar sin esfuerzo tu mirada fija, tus ojos bondadosos, como iluminados por un repentino destello de vida, escrutando la sala, observando con curiosidad un mundo del que parecías no haberte ido. Aún puedo ver tu cara serena, seria y sonriente al mismo tiempo, tu frente con arrugas que hablaban de esfuerzo y tesón, tus labios entreabiertos en un gesto de humildad. Aún puedo sentir, como entonces, tu presencia, como si un espacio mágico se hubiera abierto entre nosotros. Aún puedo oír tu nombre, aún oigo tu nombre, como en un susurro que siempre me acompaña: Joxe Mari, compañero, amigo.
Diez años han pasado. Diez años desde aquella mañana del 8 de agosto en la que volvimos a conocer el crimen. "Malditos los que dicen de la venganza, mientras mueren los pueblos por la esperanza". Diez años desde que te fuiste y dejaste tu vida en nuestra memoria. ¡Cuanta razón tenía Cicerón!: la vida de los que se fueron está en la memoria de los que se quedan. Diez años han pasado, y aquí seguimos, más viejos, algo más cansados, y siempre apenados por tu ausencia. Pero no te hagas una idea equivocada; seguimos con la misma ilusión, con las mismas ganas de continuar el camino que tantas veces recorrimos juntos, ahora con más fuerzas si cabe, porque tu ejemplo y las sendas que desbrozaste, nos orientan y empujan hacia adelante, siempre hacia adelante, como tu nos enseñaste.
No te sorprendas si te digo que te echamos de menos. Tanto es así, que los que te conocimos en vida nos reunimos todos los años para recordarte, para hablar de ti y dar testimonio de tu legado, de tus valores, los mismos que te hicieron una buena persona, los que te permitieron comprometerte con los demás, con sus problemas, su formación y sus trabajos, los que hicieron posible que miraras más allá, que vislumbraras que era posible un futuro mejor, y que para ello era necesario aunar voluntades, incidir en lo que nos une antes de en lo que nos separa. Y también damos testimonio de tu compromiso con el país, con sus tradiciones, su cultura, su deporte y el bienestar de sus gentes.
Ahora, cuando la crisis nos golpea con fuerza (he de decirte que, desde hace casi tres años, todo ha cambiado, casi nada es igual, la incertidumbre se ha asentado entre nosotros), ahora, en estos momentos difíciles, me acuerdo aún más de ti. ¿Qué haría Joxe Mari en esta situación?, me pregunto muchas veces. ¿Qué decisiones tomaría? ¿Qué palabras de ánimo saldrían de sus labios? E inexorablemente la respuesta siempre es la misma. Joxe Mari haría lo que siempre hizo: proseguir su camino, tu "bidetik" (por cierto, ese es el nombre que tus amigos y compañeros pusimos a la Fundación que creamos para impulsar tu legado), apretar los dientes y andar, seguir adelante, sortear las dificultades, agarrar la mano de quien se cae, unir brazos con brazos, otear el horizonte y mirar esperanzado esa meta que ya se vislumbra bajo el sol.
Por eso, Joxe Mari, no te debe extrañar que te echemos tanto de menos. En estos momentos es cuando las personas de verdad son más imprescindibles, ahora es cuando hombres como tú son más necesarios. Por eso, me sigue siendo difícil asimilar que la brutal sinrazón truncara una trayectoria vital como la tuya, por eso no entiendo que la parte más oscura de la condición humana sacrifique a personas como tú. A ninguna persona. Sólo me consuela pensar que los días de la locura tendrán su fin.
Ya me tengo que despedir, Joxe Mari. Tengo tantas cosas que contarte, que precisaría muchas cartas como esta para hacerlo. Ya sabes que en este mundo, por desgracia, el tiempo es un bien escaso. Pero no importa, conociéndote, estoy seguro de que estarás al tanto de muchas más cosas. Sólo me resta recordarte, una vez más, que tu familia, amigos, compañeros, y todos los que tuvimos la fortuna de conocerte, nos seguimos acordando de ti. Para nosotros, sigues más vivo que nunca. Mientras exista el recuerdo, así será. No olvides que la vida de los que se fueron, está en la memoria de los que se quedan, compañero, amigo.
Jesús Alberdi Areizaga, Consejero Delegado de ELKARGI, S.G.R.